domingo, 23 de septiembre de 2012
so long, i'm never coming back
Existe una cierta belleza en la tristeza, y si es de esta manera, soy estúpidamente bella. Y el mundo es uno de los lugares más hermosos que existen (en la galaxia, en el universo, en los que lugares que hayan), que existirán jamás. Hiperreal; el cerebro llora aún todavía cuando los ojos pararon de hacerlo. Lloro, sin parar, sin razón, sin querer dejar de hacerlo. Y es ahí, en el momento perfecto detrás de lo irracional de vivir así y la comodidá de hacerlo, cuando en cada mano se aferran la infinidá de posibilidades. Nuevos comienzos, viejas entradas, malas salidas, todo a la inversa. No importa el orden, si la única decisión correcta es seguir (aquí: sin mi, conmigo, con todos, sola) con la ilusión de que las piezas de este gran puzle caerán en su lugar, aunque muchas ya se perdieron. No hay ná que hacerle.
jueves, 20 de septiembre de 2012
podemos nadar o morir
El vacío del día después de darse cuenta que perdiste el tiempo y que siempre lo estuviste haciendo. Que quizás el único momento sincero fue el primero. Que el instante correcto fue ese y ninguno más. Chao.
martes, 11 de septiembre de 2012
the killing revelation
Pasar por crisis inspiracionales es otra hueá, la dura. Es un estado de confusión permanente, totalmente alienante (¿qué es la cosa precisa que se aisla...la mente, el cuerpo, el ritmo, que mierda es?) y por sobre todas las cosas: frustrante. No me estoy haciendo la bacana, ni cagando, pero puta que no sale nada de mi cerebro (las exepciones a la regla son: quejarse, llorar, quejarse y más queja, pff), nada que mis estándares (los estándares que me dio el medio, claramente) consideren 'relevante' pero al final: TODO SIRVE. Hasta éste cúmulo random de hueás me dice que algo pasa (se bueno o malo) y que quiero revertir todo posible resultado desfavorable para mi situación (alias 'larga agonía auto provocada'). Aunque dibuje picos de colores, vaginas sagradas (y metálicas) o escriba 'All you need is love' como un mantra, como el karma que me llevó a la enfermedá, algo tiene que salir de todo esto. El aliento vital, el que dice que no estoy lo suficientemente muerta como para pensar en el fin: el 50 + 1 de vida.
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