sábado, 6 de diciembre de 2014
enemy
El proceso de sentirse bien es como lento. Partiendo porque hay que empezar con declarar abiertamente lo mal que estuviste y tomar decisiones al respecto. Primero le contai a alguien, que piensa al respecto y que si te puede ayudar con algo. A veces son terapias en general, un consejo, un número de teléfono aló-suicidio (cosa que no pasó porque hola incómodo). Y buscas ayuda. Te sientas en el piso esperando a que empiece la clase de yoga/pilates/baile entretenido/zumba o esperai a que el terapeuta de turno te termine de servir el té (la verdadera naturaleza de su profesión será dejada en incógnito porque pa' qué). Los minutos pasan mientras hablai y hablai, te mueves y te mueves, inhalas y exhalas. También pasan los días, las semanas, los meses. Todo a tu alrededor se empieza a desplazar contigo. El tener más cosas que hacer es directamente proporcional al tiempo que ya no tienes para lamentarte. Igual eres humano y te sigues mandando cagazos, nuevos tipos de errores que jamás habías cometido y pensai: ¿necesito ir corriendo al celular pa' pedir una hora? ¿me tengo que ahogar en el arrepentimiento? ¿me quedo simplemente callada y sigo adelante? ¿o lo dejai reposando ahí en los rincones inhabitados de la mente? Si pero no. Esto de ser persona es nuevo para mi: saludar, pedir por favor, dar las gracias, despedirse. Antes no hacía nada de eso, y si lo hacía era de mala gana. Siempre he dicho que me gusta la gente, la amo, pero no sé como relacionarme con ella. En volá esta soy yo aprendiendo a serlo. O a reconocer que nadie es mi enemigo, sólo mi cabeza.
lunes, 21 de julio de 2014
he knows so much about these things
Los cigarros solitarios saben distinto. La expectación de comprarlos y recorrer todos los negocios con tal de encontrar ese que fumai sagradamente no es la misma que comprarlos a la pasaíta para poder fumartelos en algún break con gente a tu lado. Con sinceridad no sé cuál es mejor: a los cigarros solos cuesta tomarles el gustito y siempre al final saben mejor, en cambio, los cigarros en compañía se acaban tan rápido que siempre quedai con ganas de fumarte otro al toque. Quizá, tal vez, puede ser, que la vida sea parecida. Qué estar sólo cuesta y después de mucho tiempo uno se acostumbra a estarlo; cuando hay mucha gente a tu alrededor se te olvidan tus problemas, tus penas, tus rabias, tu todo. Tienes que estar obligado a sonreír, a tragarte el humo amargo. Y cuando cierras la puerta de tu casa aquellas cosas que dejaste atrás en la calle caminando con el cigarro en la mano vuelven a ti como la lluvia en invierno, como el sol en verano. Primero lento y después de una. No se detienen hasta que te veís obligado a romper el patrón con otro cigarro o con otra persona a tu lado. Una persona con un cigarro. Tú, cada vez que prendís uno sin mirar. Cómo cuando dirigís tus ojos hacia el horizonte con cara de que algo te falta. Siempre me observai con ojos indescifrables, con la voz insegura. De la misma forma en que esas contadas veces que sentí tus yemas en mi piel y me sostuviste la mirada más de cinco segundos. Eres un cigarro que me cuesta prender y que nunca quiero que termine pero te vas consumiendo en mis miedo mientras veo como te apagas en las cenizas. Lejos. Súper lejos. Cada vez más lejos. Y no te ríes conmigo, ni te diriges a mi, te vai como el humo de los cigarros aplastados en los ceniceros gigantes de por ahí. Frío, alto, encantador. This charming man. Te miro y todo se apaga a mi alrededor, me olvido quién soy, probablemente como me llamo. Gasto segundos de mi vida intentando entender por qué cresta este tiempo es un error. Por qué no somos más que un cigarro entre tanta gente, sin compromiso y pasajero. Pero como la hueá es tan corta que más da. Se prende, se fuma y se apaga. Ya se viene fin de año, ya mi tortura hueona se va a acabar. Ya no te voy a prender más. Ya no me vay a apagar más. It's gruesome that someone so handsome should care.
viernes, 6 de junio de 2014
drowning
te sumergí en una piscina de hielo, con lágrimas ahogadas en la garganta; Y mientras yo apretaba mis manos contra tus hombros para deslizarte hacia el fondo del agua, pedía silenciosamente que algún día pudieras volver a mi.
domingo, 11 de mayo de 2014
lateralus
Mi mamá me dijo ayer que se sentía culpable de haberme heredado una mala imagen del amor, que no existía, que para eso están los libros y las películas. App llevo cinco años escribiendo de la misma hueá, como lo quiero, cuando lo quiero, cuanto lo quiero. Amarme yo, que me ame el resto. Y hace súper poquito alguien me dijo que conmigo aprendió a amar un poco más (shocking information: amigo amigo hermoso amigo) y yo negra quedé. Creo que nunca me había dado cuenta que mis palabras y mis acciones destilan amor (¿por qué cosa? no tengo idea aún) y también mucho de lo otro. De lo que uno quiere dejar atrás y no puede, que se arrastra por los siglos de los siglos en el seno de la estirpe humana. El amor me encontró con los ojos cerrados, el amor me eligió para venir a parar a este país, con esa familia. El amor me llamó en cada carita redonda, roja de tanto llorar por haber nacido. En la sonrisa de mi vieja, en el llanto de mis amigos. En las peleas de la familia. En este nudo en la garganta que te amenaza, que te recuerda lo mucho que dudas. Quiero pensar que el amor me va a seguir todo lo que me queda de vida, que me mire directo a la pupila y me susurre en el oído que nunca me va a dejar ir. Yo solamente voy a asentir con la cabeza.
jueves, 6 de febrero de 2014
what a mess I leave to follow
El problema es que no hay problema, que se llega a un punto en dónde todo es frío y es tibio. Ésta sangre que corre y corre, se arranca de mi vista goteando por mis brazos junto a las marcas de un crimen que sin querer cometí. Y por un momento parada frente al espejo se me olvidó como respirar.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)