martes, 4 de octubre de 2011

Y la mitad de la calle estaba bajo mis uñas.

No se sabe en que momento al cerebro empezó a entrar esa cantidad de información del porte de un buque, y seguía, y no paraba. Primero eran las imagenes estáticas, luego se movían, después las lamiste (eran amargas, nada menos) y las olistes (a nada, peor que el agua) pero nunca pudiste tocarlas. En unos minutos más vino el sonido, agudo, certero, que venía con una luz incandecente detrás. Y ya no estabas sólo, todo, todo a tu alrededor se empezó a llenar de tortas; de pescados; de sangre; de pan; de tomates; de sudor; de ají; de lágrimas. Fue el ladrido del perro del vecino quien te sacó del ahueonamiento típico de un día cualquiera (influye cero en la narración de cualquier cosa, gracias) y abriste la ventana para cagarte de frío, porque sí. 'Ojalá me hubieras venido a buscar, acá tan lejos de la tierra y tan cerca del sol' pensaste cuando cerraste esa ventana, volviste a la cama y te echaste las tapas encima. Puede que se haya muerto la flor, pero las flores jamás de los jamases se han despertado de golpe, lo hacen incluso si yo no lo quiera. Lo peor de todo es que más viejo uno se va poniendo y más críptico nos volvemos. Corta.

lunes, 13 de junio de 2011

pala

Creo que me voy a morir de amor. Tampoco es que sea tan especial morir de esa manera ya muchos lo hicieron antes que yo, pero, uhum, obvio, todos vamos muriendo lentamente. Pero sé, sé que me muero, ahora mismo (maldita regla mode on, classy) y la letra es la misma, los idiomas, el aroma, los meses y los autos detrás de mi. De ti. Las chelas, el ron, los dientes, chocan y me dijiste "shhh, tranquila" como el año anterior a ese; aún no entiendo por qué sigo teniendo el mismo patrón de conducta si a veces paso meses sin decir(te) ninguna palabras...lo ignoro, no está, se va. Y luego me acuerdo entre que pienso puta, ¿Y si me muero uno de estos días? ¿O me voy muy lejos de aquí? Decir(le) que (lo) extraño sutilmente (yo sé que sabes pero a estas alturas da lo mismo si te lo sigo negando cada vez que me confirmas que estuve en tus planes de ser algo, que nunca fue, materia y pff, nació chocapic) no me va a matar más rápido. ¿Por qué nunca lo intentamos? ¿Seré capaz de algún día realmente dejarte ir? Estos días van a ser raros, me voy a sentir cada vez peor para luego olvidarlo y volver a recordar. Todo. Cada cuadro; mis manos en la cabeza que descansa en mi hombro (que nunca es el mismo) y mis manos heladas, que tiritan por el pelo negro, corto y sedoso. Ese olor (a ti), la explosión y posterior roce, ¿Por qué lo hicimos? ¿Tanto importa el momento? Mi gran problema es que eres un enigma eterno que cuando estoy cerca de descifrar arranca. Dime quién eres, lo que quieres, cómo eres. Odio tu cara, siempre la he odiado. Sabes más de lo que deberías y eso, ESO me da mucha rabia. Porque yo no sé si te toqué algo, dentro bien mar adentro, no sé, no sé: eso me mata. No saber si me quisiste, si lo haces todavía. Yo...te...te...algo, da lo mismo al final. Grítame, camina conmigo, tómame la mano, no me digas más nada y déjame creer que quizás tu cabeza va a compartir la misma almohada de nuevo.