sábado, 19 de diciembre de 2009

New line cinema.


En el día de hoy: las películas (ylavidareal)

Imaginen, visualizen un momento de aquella película romántica que tanto les gusta y sientan que eso de verdad no pasa en el día a día. Siempre es en el contexto de lo bueno, porque todo lo malo que pasa en un filme SI te pasa/puede pasar/pasó ya. A ti, ser de un infortunio estúpido. Piensa en aquella vez que te patearon por otro(a), el momento en que la persona especial se fue de tu lado sin decir ni chao weón(a), el trágico episodio en que el destino te arranca de las manos el amor. Ahora, rememora algún momento incómodo y verás que es lo mismo. O los episodios pasionales (obviamente que no son de esa manera, la gente común y corriente como uno, con cara de wea y cuerpos no-perfectos no se ve tan bien en esas posiciones) que quizás hayan tenido un parecido razonable con algún tiempo atrás. Y es así como me pregunto si el estar sentada en una banca de plaza esperando al juicio final sea de la misma manera que mi película favorita, el aire ondulante sobre mis pestañas y todas esas mierdas varias que hacen que quiera vomitar papas fritas, hígado, pulmón y corazón, esperando con las pupilas dilatadas de emoción el momento en que me digan No eres tú, soy yo. Finalmente mandas todo a la conchadesumadre, a la misma mierda, a la puta que lo(la) parió con el despecho característico de un alma herida. MIERDAMIERDAMIERDA. Luego, sabes que el reloj seguirá marcando la misma hora en distintos días y que todo, todo, absolutamente TODO se te olvidará, pero ahora crees que nunca jamás en tu vida te volverás a enamorar, porque es el momento, el dolor masoquista de quien no quiere entender. Creedlo: cambia, todo cambia, ¿Cómo sabes si se dan vueltas los papeles y luego esa persona pasará por lo mismo? Mientras te retuerces de gusto escucha lo último que tengo que decir: Y pasa en las películas, pasa en la vida, pasa en TNT.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Tell me how I supposed to breathe with no air.

No importa si te espantas, si me matas y ya no aguantas. Yo omaet, omaet, omaet, omaet. Lo hago desde hace tanto que he perdido la cuenta, esa cuenta que se llama días, o semanas o meses, esperando paciente el pedazo que me toca de ti. Y los relampagos de alcohol (...) mi boca en llamas torturada y tal cual como lo canta Maná. O Alejandro Sanz. Quizás también Stateless o Incubus. Series, películas, discos completos, el aire que respiro, las calles que piso y a la gente que miro. Puede que hasta sea irónico, cuando hoy me puse a pensar cuando me duchaba en que hasta seas material para mi carrera, puedes incluso ser materia de Best-Seller, novela barata, lo que sea. Eres mundial. El omaet que no se dijo, que quiero decir, que te duele, que te joda, que me mate. No es por venganza, no, no, NO. Es por justicia, y es porque quisiera ser el aire que escapa de tu risa. Quisiera ser la sal para escocerte en tus heridas. Quisiera ser la sangre que envuelves con tu vida. Quisiera ser el sueño que jamás compartirías, y el jardín de tu alegría en la fiesta de tu piel. Y por muy bonito que escriba, que sea esto a lo que me dedique toda la vida, ni Maná, ni Alejandro Sanz, ni nadie me va ayudar a safarme de tu recuerdo palpitante, de los rayos de recuerdos que me atacan a altas horas de la madrugada y en cada momento del día que vuelvo a respirar, caminar y mirar. Omaet desde el alma. Omaet en la punta de mi lenguaje. Omaet sin dudar. Y un omaet directo a tu cara. No me vas a salvar, no podrás hacerlo. Omaet.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Look after you.

Alguien me dijo, uno de esos días lejanos, que ser súperpodesoro era bueno. He intentaba pararme al lado de aquellas personas mayores que me parecían de esa manera, tal vez mi madre o quizás mi padre, pero ninguno podía alcanzar la altura de aquel gigante o la fuerza de hierro de mi héroe de turno. Que Superman, que Batman, que Aquaman, que Capitán América. Que Batichica o que Mujer Maravilla. Que hombre o que mujer. Poco me hubiera importado si por esas casualidades tuvieras ambos géneros o ni el uno ni el otro. O que te presentaras ante mi con una armadura de hojalata sin tu cuerpo, pero que aquella alma flote a mi alrededor con la liviandad de una pluma, con el amor de aquellos cuentos del pasado en que los amores imposibles destrozaban la vida de sus protagonistas o el amor cortés caballeroso de los tiempos de un Mio Cid campeador. Sin lugar a dudas tienes en tus manos el poder de destrozar este corazón como nadie más podrá hacerlo si alguna vez llegas a pronunciar el "Esto no da para más, adiós" (que es más doloroso de lo que nadie espera) o llegas a reemplazar(me) con algo/alguien mejor que este ser escritor detrás de una pequeña pantalla hacia tu infinito mundo de gracia. Gracia, prestancia, elegancia, y todas esas cosas que por lo general no me importan tener, pero si estás ahí, son vitales. Aire, fuego, agua y tierra. Miro detrás de ti y soy feliz. El destino nos dirá si estamos en lo correcto, si el camino de penas y alegrías que decidimos llevar juntas de la mano es el real. Matrimonios, familias, fiestas, decepciones, tragedias, llantos, risas y más llantos. Hombros empapados de lágrimas inútiles, pero sabemos que por lo menos, sea conveniente o imposible, es real. Podrán desfilar frente a mi los mejores perfiles (virtuales y/o concretos) de buenas migas, pero si me quedas tú, con la sonrisa del sol, la piel de nieve, el cabello de hilo y todo eso, créelo amiga mía, princesa de un cuento infinito.