sábado, 12 de diciembre de 2009
Tell me how I supposed to breathe with no air.
No importa si te espantas, si me matas y ya no aguantas. Yo omaet, omaet, omaet, omaet. Lo hago desde hace tanto que he perdido la cuenta, esa cuenta que se llama días, o semanas o meses, esperando paciente el pedazo que me toca de ti. Y los relampagos de alcohol (...) mi boca en llamas torturada y tal cual como lo canta Maná. O Alejandro Sanz. Quizás también Stateless o Incubus. Series, películas, discos completos, el aire que respiro, las calles que piso y a la gente que miro. Puede que hasta sea irónico, cuando hoy me puse a pensar cuando me duchaba en que hasta seas material para mi carrera, puedes incluso ser materia de Best-Seller, novela barata, lo que sea. Eres mundial. El omaet que no se dijo, que quiero decir, que te duele, que te joda, que me mate. No es por venganza, no, no, NO. Es por justicia, y es porque quisiera ser el aire que escapa de tu risa. Quisiera ser la sal para escocerte en tus heridas. Quisiera ser la sangre que envuelves con tu vida. Quisiera ser el sueño que jamás compartirías, y el jardín de tu alegría en la fiesta de tu piel. Y por muy bonito que escriba, que sea esto a lo que me dedique toda la vida, ni Maná, ni Alejandro Sanz, ni nadie me va ayudar a safarme de tu recuerdo palpitante, de los rayos de recuerdos que me atacan a altas horas de la madrugada y en cada momento del día que vuelvo a respirar, caminar y mirar. Omaet desde el alma. Omaet en la punta de mi lenguaje. Omaet sin dudar. Y un omaet directo a tu cara. No me vas a salvar, no podrás hacerlo. Omaet.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario