sábado, 30 de junio de 2012
No es sobre lo que hiciste, es sobre lo que estás haciendo.
El corasound. Término de esta generación spanglish, cosa que todos quieren definir y fracasan en el intento (porque se enamoran y se les rompe la hueá). Te olvidé ya, cosa bonita, olvidé tu cara, tu olor, tus palabras, tus ojos de curao, el jadeo prolongado...se me olvidó. Me la pasé todo el día tratando de reconstruir las escenas de abril pasado y se me fueron, me dejaron. Pero creo que mi vida entera, esta que conozco, tan influenciada por los medios de comunicación masivos (y si, me comunican por interno que así es) recuerda las escenas en que después de tanto tiempo sin verse...renacen las palpitaciones. Como que el sentimiento se anida en el recién descubierto sitio exacto en donde recide el amors (y yo ya lo usaba de esa forma, mucho antes que J&A lo hiciera boom) y jamás te deja. Como que no quiero poner a prueba mi capacidad amatoria una vez más. Me da paja. Presiento que ya la cagué; me hice de una forma que no era apta para estos tiempos, rápidos y despreocupados, una manera en que no acostumbro a oir en la gente. Más que el fracaso porque las cosas no funcionan como es querido, es el dolor a comenzar una vez más de cero. Esperar (o no hacerlo) que lleguen nuevamente las emociones en picada, que una persona nueva sea parte del torrente de tus afectos. Distintos nombres, distintas caras, distintos olores, sabores, texturas, blah. La sensación de que este si, este es el ser humano indicado y los deditos cruzados implorando, rogando a que sea, hacen que me salgan llagas en el órgano imaginario (yo creo que en el corazón real también, porque esos mini ataques cardíacos son brígidos) y sangre, llore de decepción porque no fue. Esta es la única razón que encontré a por qué no puedo dejar ir a tanta cara vieja, a ese dolor en el corazón que ya conozco y que más daño que ese no hizo. Es cuando vienen a la cabeza la cantidad eterna de frases cliché que explican lo que un mal antiguo puede hacer en tu cuerpo y lo que un mal nuevo puede provocar. Y así me pregunto, ¿has pensando en mi? Al menos sé que preguntaste como estoy pero conociendo ese poco que conozco de ti, lo hiciste en la buena ondita. Prefiero dejar que la vida me demuestre lo contrario o que...venga la modelo. Ser humano x: nombre, edad, intenciones, etc. Última pregunta: ¿está dispuesto a quererme...? Y el carrusel sigue, no para, vomita, se estanca, y vuelve a seguir hasta que se apagan las luces por fin.
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