jueves, 12 de septiembre de 2013
oblivion
Me estoy cayendo. Una sensación constante de que algo/alguien va a pescarte por la espalda (estando boca arriba) y te va a tirar tan fuerte hacia abajo, tan fuerte que tus brazos y piernas involuntariamente se van a ir hacia arriba juntándose en el punto exacto en que tu cuerpo se dobla a la mitad, donde ya un metro sesenta y tanto de persona no existen. Y eres un niño, cayendo por un túnel oscuro y silencioso, húmedo. Siempre hay tiempo para llorar e intentar entre tanta desesperación pararse. Lo haces, ahora estás en tus dos pies pero el piso se abre en dos y caes, caes, caes. Todo se incendia a tu alrededor y es hermoso. Explotar para volvernos llamas inmensas e infinitas porque eso es lo que somos. No tenemos fin.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario