jueves, 14 de enero de 2010

Beso de la Vida.


La segunda semana de enero se me hace más eterna que la mierda, cuando el domingo de la primera caí en la cuenta que aquellas pustulas que crecían en mi cuello no eran más que varicela. Enfermedad culia penca loco, te puede picar hasta el hoyo si es demasiado. De todas maneras siendo ya el día 5 de la epidemia leí un poco más de Coronación de Donoso y me quedé raja pensando en la Estela con su huacho, el pelo mojado y la cara afiebrada. Desperté igual, sólo que mi vieja gritaba desde arriba "¿¡SE TOMARON LA PASTILLA HUEVONES!?" -cosa que no fue así, pero bueno- y prendí la tele. Me atacó una batahola de música británica noventera que hizo que mi corazón quisiera reventar de nostalgia. O de placer, si estamos en esa. Y heme aquí entre la música indie de la década pasada, la ansiedad de entrar a la universidad, de conocer, escuchar, toquetear, mordisquear y ser supermeganice con todos porque la varicela aparte de llevarse sus huevaitas pencas se está llevando un poco la parte pesá del sher ashí por sher. Tengo un poco de esperanza que este estúpido verano no será tan penca, quizás traiga un poquito de amor o un poquito de lo que sea, a veces me siento shola como una cholga y pichula. Quiero que sea marzo. Quiero que empiece mi vida. GUUUUUUUUUUD. SALUUUUUUUUD. Pastilla pa'dentro. GLUP.

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