domingo, 24 de enero de 2010
Dog days are over (unless...)
Es obvio que me proyecto. Porque soy mina. Porque siempre me pasa lo mismo. Porque siempre creo que ésta va a ser la última vez en que mi mala cuea le gane a mis deseos. Nein. Te encantan las hueas de una noche, las volaitas carreteras, el ser usado como recipiente de calentura en un momento que parece más largo de lo que es. Y sabes que todas esas expectativas caen al piso como las casas en Haití; parece que el único que estaba recibiendo mensajes erróneos era mi computador. No debí haber arriesgado tanto en donde sólo tenía cincuenta porciento de éxito y el otro de error: ¿Quién ganó? Ironía. Siempre digo que no me importa, que soy fuerte, que me la puedo sola, pretender que todo sigue igual. NEIN. Soy tan buena actriz, mentirosa, mentirosa. De todas maneras tengo la secreta esperanza que ese gatito volverá, todos vuelven a mi. Un mes, el mundo se nos va en un mes. Puede que no seas lo suficientemente bueno para pedazo de mujer, de perro para tan poco hueso, pero huesito mío no me interesa ser un Gran Danés si no tengo mi cartílago regalón. El hálito borracho, los besos urgentes, la entrepierna mojada, los torsos desnudos, la boca en la aureola rosada, la mano en donde nace la vida. Pretenderé que no pasó nada, veamos si es que puedes resistirlo, huesito.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario