Hace tres años una amiga me mandó a la psicoloca del colegio, porque yo me cortaba en los baños de niñas, lloraba sin razones y era lo más emo del puto world. Para más remata es hija de mi ex profe jefe a la cual yo una vez sin-razón-aparente le tiré una mesa encima porque no me agradó su super 6.0 en mi magnífico cuadro a lo picassosurrealistavangoghsecortóunaoreja. La mina esta me hablaba, me hacía dibujar unos árboles medios aweonaos y me daba tareas pa' la casa, cual tía de jardín. Igual era cómico ver la cara de mis compañeros cuando don yorg iba a la sala y gritaba "a la palomitai la vienen a buscar", yo cacho que se pasaron el rollo de la enfermedad de cáncer o la dialísis a Illapel porque me miraban ya no con odio, si no con pena, y puta que me calentaba esa wea.Yo era una tortuga con un caparazón de hielo, a la moda, cool, freak. O eso es lo que me dijo ella, en volá era super entrete sentarme frente al escritorio y hablar durante una hora puras cabezas de pescado, en muchas ocasiones dije mentiras para que me dejara en paz, menos que se le ocurriera llamar a la Rocío a la casa, hubiera tenido más moretones de los que ya tenía por ozar decir que era una mala madre maltratadora, histérica, loca, imbécil y conchesumadre. No le convenía quedar mal ante la terrible de virgen, esa que tanto alaba. Hasta que un día me cansé de ir, porque quería aprovechar la tele de la sala en el segundo piso y así escuchar la lluvia que se metía por las ventanas abiertas, eso era más terapia que nada.
En esos momentos yo me fijé en cuanto odiaba a mi actual mejor amiga, porque ella sin querer queriendo estaba detrás del mismo hombre que yo. Chiquitito - o sea, más alto que yo siempre-, blanquito, músico, chascón y bonito. El mierda las tenía todas, además de un sequito de admiradoras y en su prontuario se encontraba la misma mina que me mandó a la psicoloca del maldito colegio. Yo era la mala amiga, la que le quitaba el pretendiente a la otra, pero el cabro me quería a mi, ¿qué querían que hiciera?. Al principio fue un crash, un mundo perfecto, una pendejada. Me aburro rápido, muy rápido. Lamento reconocerlo después de tanto tiempo, pero lo hice para no quedarme sola en ese nido de viboras, pues con el tiempo, él se había transformado en mi defensor, mi hormiga atómica, mi papá, ese que nunca estuvo en vivo y en directo. Forzar todo por miedo a la soledad. Eso no me hace una mierda de persona, sólo un ser humano. ¿O no?
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